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Carmen Luz Bejarano

Carmen Luz Bejarano en prosa 1

Entrevista aparecida en el diario Hoy

 

— Tu último libro de poesía se titula Tambor de luna. Háblame de él.

Es para mí muy difícil hablar de mi poesía o de mi obra narrativa. Prefiero dejar esa tarea de evaluación a la crítica o, más sencillamente, “estos poemas me gustan y no sé por qué” a aquien corresponda. Pero no hay en ello ni despreocupación ni desdén, ni ceguera. Intentaré una respuesta: casi siempre los primeros poemas anteceden al proyecto de mis libros, en Tambor de luna se da desde el inicio la intención de escribir un libro para niños. Siempre deseamos escribir un libro distinto y éste fue motivo de grandes reflexiones. No quería caer en el facilismo; el lector con el cual quería comunicarme, cuya sensibilidad quería tocar, creo que es el lector más exigente o, exactamente, aquél a quien tenemos la obligación de tratar, no siempre se hace como un lector inteligente, pensante y sensible.

Tambor de luna fue editado por el INC 2 y creo que gracias a la pasión y responsabilidad con que asume la tarea literaria Carlos Orellana. Si el libro ha llegado al lector para quien fue concebido, no lo sé. La idea de Orellana fue que éste iniciara la serie de libros para niños. Si ha logrado aproximarse a una concepción distinta a lo que debe ser un libro para niños, no lo sé.

— El tránsito de la poesía a la novela corta, ¿a qué impulso obedeció? ¿Por qué la prosa?

Creo que algunos poemas comoJuan Angurria se van haciendo narrativos, pero ya en Aracanto, mi tercer libro, hay prosa breve. Esta es una observación posterior, lo que sí en determinado momento siento que la estructura del poema, su brevedad –aún en los poemas largos– no me permite expresar ese vasto material interior que pugna por encontrar una nueva forma de expresión, más acorde con su naturaleza.

La idea fue escribir un relato breve, un cuento quizá, pero los personajes, los recuerdos, las vivencias, exigieron e impusieron su ubicación en El cuarto de los trebejos. Obedecí el impulso. Fue un trabajo intenso, pero también lo es el de la poesía: creación y recreación permanente. Lo que sí aprendí en el ejercicio fue la paciencia del narrador.

 

1 Entrevista aparecida en la sección cultural del diario Hoy, del lunes 22 de mayo de 1989, p. 16. No figura nombre del entrevistador.

2 Nota de los editores. Instituto Nacional de Cultura.